Las naranjas,
con alto contenido en vitamina
C,
proporcionan al organismo una notable inmunidad contra los virus y
los patógenos que acechan durante el invierno. De ahí la
importancia de añadir este alimento en la dieta diaria durante los
meses más fríos del año. Además de vitaminas, las naranjas
contienen sales minerales y tienen un gran poder antioxidante y
sustancias.
El
gran poder natural de la naranja es su capacidad antioxidante,
es decir, evita los daños causados por la oxidación y, de esta
manera, ayuda a prevenir una gran cantidad de enfermedades y
fortalecer el sistema inmunitario.L as vitaminas C y E, los
carotenoides son los principales antioxidantes. A esto se le añaden
recientes estudios que confirman la detección de otros compuestos,
como los fenólicos, con efectos positivos para el organismo.
Destaca la gran
inestabilidad de la vitamina C, ya que se degrada de forma muy rápida
por el efecto del aire o la luz. Por este motivo, es preciso el
consumo del zumo de naranja recién exprimido, ya que no se da tiempo
a las vitaminas para que pierdan sus propiedades y se mantienen
intactas. Si se conserva el zumo en el frigorífico, se puede
retrasar la pérdida de su poder antioxidante, aunque se calcula que,
como mucho, los zumos guardan sus propiedades durante 30 minutos en
refrigeración. Más allá de este tiempo, las pierden de forma
considerable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario